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La innovación, ingrediente central de nuestra realidad

Desde sus comienzos, el Grupo Leclerc invierte en innovación: nuevos productos para complacer a los consumidores y nuevos equipos para producir en cantidad, pero sobre todo con alta calidad. Al automatizar las instalaciones, los esfuerzos se distribuyen mejor y esto permite que la empresa se concentre en lo más importante: hacer las mejores galletas y barras del mundo. Cuando añadimos una nueva barra o una nueva galleta, también adquirimos una solución automatizada pensada en función de mejorar las condiciones laborales de nuestros empleados. Inclusive, si es necesario, compramos máquinas fabricadas a nuestra medida. En Leclerc, nada es demasiado complicado, siempre hay una solución tecnológica, basta con encontrarla. Mejorar la productividad es importante, pero mejorar la salud y la seguridad de nuestros empleados lo es aún más, con esto fabricamos felicidad.

« A la velocidad a la que las tecnologías evolucionan aquí, uno debe estar listo para aprender y salir de la zona de confort. Y la novedad, no me asusta. Ocupé más de cinco puestos diferentes en 13 años: primero como operador hasta que me convertí en un especialista en mejora continua. Es motivador poder aprender en un entorno que está a la vanguardia de la tecnología. »

- Jennifer, Coordinadora de Mejora Continua.

Las mejores galletas del mundo

El deseo de hacer las cosas bien puede llevarnos muy lejos. Cuando el objetivo es la calidad, las buenas noticias atraviesan las fronteras de Quebec. Y en Leclerc, estas buenas noticias se extienden por cuatro continentes. En primer lugar, la marca Leclerc es conocida, apreciada y fabricada en Ontario y Estados Unidos desde 1994, con su planta de Hawkesbury, luego en Pensilvania en 2002. Después se inauguraron otras dos plantas, una en Tennessee, y otra en Arizona. Una octava planta fuera de Quebec se abrirá pronto en Cornwall, Ontario. ¡Y eso no es todo! El Grupo Leclerc produce deliciosos productos de marca blanca que se exportan a otros tres continentes tan lejanos como Japón, Australia y Sudáfrica.

Dedicación al trabajo

Pero, ¿cuál es la verdadera receta secreta de Leclerc? El deseo de ser siempre mejor. En todo. No es un trabajo, sino una verdadera pasión. Una pasión transmitida por los directivos que se ponen manos a la obra cada día junto a sus empleados. Cada mañana, la misión de todos los que trabajan en Leclerc es fabricar bocados deliciosos. No es por nada que los productos Leclerc son tan deliciosos. Esto se debe a que todos los empleados de Leclerc están realmente comprometidos con su trabajo. En Leclerc, nos gusta compartir el mismo orgullo y pasión de ser siempre mejores.

Había una vez una familia de constructores

Desde la inauguración de la primera cocina en la parte trasera de la casa de François Leclerc en la calle Arago, en la ciudad de Quebec, en 1905, las famosas galletas con jalea de su esposa Zélia, combinadas con una gran determinación, han sido los primeros ingredientes de la receta de Leclerc. Por supuesto, el trabajo duro y la voluntad de asumir riesgos son parte de la historia de la empresa. Estos valores y una gran pasión han llevado con éxito a cinco generaciones de Leclerc a innovar siempre con nuevas recetas y nuevos procesos hasta el día de hoy. A lo largo de su historia, cada contratiempo al que se ha enfrentado la empresa, incluso el incendio de la fábrica de la calle Arago en la década de 1930, ha sido una oportunidad para renovarse. Esta empresa, construida por una verdadera familia de emprendedores, lleva en su sangre la voluntad de llegar siempre más lejos.

« Cuando empecé en Leclerc hace 13 años, tuve que dejar la ciudad después de solo un año de empleo. A regañadientes, renuncié a mi puesto de recepcionista. Pero en lugar de dejarme ir, me ofrecieron un puesto representante de ventas en el área donde me mudé. Me emocioné mucho. Sentí que mi trabajo era apreciado y eso era importante para mí. Y aquí, cuando quieres progresar, se te ayuda. »

- Marie-Josée, Agente de Cuentas por Pagar

Inspirar en vez de dirigir

Actualmente, dirigida por la 5ª generación de la familia - Jean-Sébastien y su padre, Denis Leclerc, Presidente de la empresa - la compañía continúa su aventura con la misma voluntad de innovar y desarrollar nuevos mercados. Cada día, los directivos ponen manos a la obra visitando las plantas y hablando con el personal de la empresa. “Para tener empleados que aman lo que hacen, hay que saber seguir de cerca su día a día”, según Denis Leclerc. “Respetar a sus empleados comienza por saber sus nombres y mostrar interés en lo que hacen, esta es la base del trabajo en equipo.” En Leclerc, los directivos son accesibles, sus oficinas están ubicadas junto a las líneas de producción y tienen una política de puertas abiertas. Esta compañía se construyó sobre la base de la confianza; confianza en el producto, pero sobre todo, confianza en las personas. En los próximos años, el Grupo Leclerc desea desarrollar el mayor centro de distribución de Norteamérica. “Y eso no es algo que pueda suceder por sí solo”, señala Jean-Sébastien Leclerc. “Queremos mejorar la vida de nuestra gente haciendo que las estaciones de trabajo sean más ergonómicas”. El desarrollo también implica la automatización de ciertas tareas. “Esta es la mejor manera de aumentar la eficiencia, manteniendo al mismo tiempo nuestros elevados estándares de calidad”. Los directivos están muy conscientes del hecho de que sus empleados cuentan con ellos: “No sólo hacemos galletas, creamos puestos de trabajo y esto permite alimentar familias”, explica Denis Leclerc. “Lo importante no es sólo mantener esta empresa emblemática de Quebec, sino ir más allá para crear valor para las futuras generaciones de empleados de Leclerc”.

Las mejores recetas se hacen en equipo

Más allá de la perseverancia y la pasión de los directivos, está el respeto de las personas que trabajan en Leclerc. Para poder producir las mejores galletas y construir una empresa sólida a lo largo de cinco generaciones, la contribución e implicación de los empleados es esencial, incluso vital. Además, en Leclerc, se aprovechan todas las buenas ideas. A lo largo del tiempo, muchas innovaciones o nuevas recetas han sido propuestas por los empleados de Leclerc. Todos brindan su contribución a la empresa y el sentimiento de pertenencia a ella es muy importante. De esta forma, es toda una comunidad la que pone su granito de arena.

« En la planta de Montgomery, nos preguntamos cómo podríamos aumentar nuestra capacidad de envasado, sin gastar una fortuna, confiando este mandato a una empresa externa. Entre colegas, tuvimos la idea de optimizar una máquina que ya no utilizamos. El resultado fue espectacular: duplicamos nuestra capacidad de empaque de 160 bolsas a 320 bolsas por minuto. ¡Estábamos muy orgullosos! »

- Gilbert, Director de Proyectos de Ingeniería

Nuestras historias

Una gran historia está compuesta por las vivencias del día a día de nuestra gente motivada y entusiasta que lidera nuestros logros, nuestros descubrimientos y nuestros proyectos, con personas que viven esta evolución y comparten su experiencia con nosotros. Descubra las historias auténticas de Leclerc leyendo nuestros artículos.

Una verdadera historia

Tenemos la suerte de contar con personas reales, por eso nos gusta reunirnos, compartir nuestras alegrías y disfrutar de la vida juntos.